La última milla es el tramo final del proceso de entrega: el momento en que un producto sale del centro de distribución, tienda, almacén o punto logístico para llegar al cliente. Suele ser la parte más visible del e-commerce porque conecta directamente con la experiencia de compra, pero su desempeño depende de decisiones tomadas mucho antes de que una unidad salga a ruta.
Una entrega eficiente puede depender del inventario disponible, la ubicación del centro de distribución, el estado mecánico del vehículo, la asignación del conductor, la secuencia de paradas, los tiempos de carga, el tráfico y la capacidad para ajustar la operación durante el día.
Por eso, mejorar la última milla requiere mirar la operación completa. Una ruta puede estar bien planeada, pero perder eficiencia si la unidad no está disponible, si acumula tiempos improductivos o si el equipo no tiene visibilidad suficiente para reaccionar ante un evento inesperado. En movilidad empresarial, cuando una parte se retrasa, el impacto puede avanzar hacia el resto de la cadena.

